lunes, 9 de marzo de 2009

Mi primer bus. Strippenkaard.

Cuando la gente se compra una bici al segundo día de estar en Holanda, un país donde hay más bicis que personas, y tú en tu sexto sigues sin ella, capta la señal del cielo, ¡coge el autobús!

Harta de pasearme con “la fresca” o de tener el corazón en un puño montando al estilo amazona, decidí obedecer a la señal: intentar ir en bus.

Cuando has vivido durante 24 años en un país, no siempre entiendes a la primera las diferencias con otros. Podemos decir que estas hecho al protocolo básico de tu país el cual no tiene porqué funcionar exactamente en otros sitios. Por ejemplo en lo que a autobuses se refiere estoy especialmente familiarizada con el protocolo madrileño. En Madrid cuando quieres coger un bus la practica habitual es sentarte en la marquesina hasta que pase, teniendo la precaución de mirar de vez en cuando por el rabillo del ojo a ver si viene porque si no le haces una señal al señor autobusero este pasa de largo (casi todos los que somos de “provincias” nos ha pasado al menos una vez estar esperando al autobús y que este pase sin parar delante de nuestras narices y dejándonos con cara de tontos. Ahora esto sólo nos pasa una vez).

Cuando pregunté en la oficina cuál era el autobús que tenía que coger para venirme, no sólo me dijeron cual era su número sino también me imprimieron una lista con el horario completo, es decir, a que hora exacta pasa cada autobús por la parada. Debí de poner cara de sorpresa, porque me dijeron “¿En España no es así?”, y yo, por no meter la pata respondí: “No, que yo sepa” (La coletilla es clave para que quedemos bien).

Podemos decir que esto fue una sorpresa grata. Luego vino la no tan grata: ¡sorpresa!, sólo hay autobuses para ir a mi oficina (la cual esta al lado de la universidad) de 7 a.m. a 10 a.m., luego se corta el servicio de autobuses hasta las 3 p.m (habiendo de 3 a 7), con lo cual si necesitas ir al centro aprovechando por ejemplo la media hora de la comida no tienes autobús. De todas formas, ¿en las horas críticas no habrá problemas? Tururú. De 7 a 8 hay dos buses, y de 8 a 9 (hora crítica por los universitarios) hay tres. De todas formas a pesar de las dificultades que veía, el jueves iba decidida a irme en bus (por explorar algo nuevo en Holanda). Como todavía no estaba familiarizada con la idea de ver a que hora pasa el bus me puse en la parada a esperar que pasase el bus (vaya frasquete, comprendí al momento el porqué de las horas exactas).

El hecho de coger el autobús me ha aportado mucho conocimiento sobre Holanda, como por ejemplo que los clichés del país no se aplican a los adolescentes (porque ya se sabe que están en una edad muy difícil). Una de las primeras cosas que te aconsejan como español recién llegado a Holanda es que no te cueles nunca jamás porque les sienta muy mal. Con lo cual para coger el autobús yo me esperaba una perfecta y ordenada cola. Tururú tururú. Aquí los estudiantes siguen la técnica de “marica el último”, con lo cual nada de orden (eso sí, sin empujar). Afortunadamente estáis ante una curtida experta en coger transporte público en situaciones críticas como para ir a la feria en Cáceres o volver del “Desafío Bacardi” o del “RockinRio”. Así que conseguí montarme y con asiento J

¿Cuál es mi evaluación entonces del bus? Umm, pues como alternativa a pasear está bien, es rápido y cómodo, pero por no tener que estar todos los días: ¿entraré o no entraré? (he ahí la cuestión) y sabiendo que el siguiente autobús no viene hasta mínimo 20 minutos más tarde… me parece que la opción bici sigue encima de la mesa.

Sed buenos, tulipanes,
Mila.

Descubriendo Holanda:

-Gallifante para los holandeses por ser majetes, y darte ayuda completa cuando se lo pides. Por lo que he oído y visto, suele ir de serie en el país.
-Pierden un gallifante por no seguir una cola para coger el bus (atrévete en Madrid a colarte cogiendo el 115)
-Recuperan un gallifante al no haber empujones para coger el bus.
-¿Respetan los horarios los holandeses? Siiiiiii, hasta un punto enfermizo. Si el autobús (y lo mismo ocurre para el tren) tiene programada una salida a las 8:03, el autobús arranca en el momento exacto en el segundero está en el doce, el minutero en 3 y la aguja horaria en el 8. Con ello os podéis imaginar la enorme cantidad de veces que me he quedado en tierra en el mes que llevo aquí. Y si por alguna causa el tren o el bus traen un retraso de 5 minutos (por poner un ejemplo) las críticas y protestas de los usuarios no se hacen esperar.
-La strippenkaard. Aparte de las particularidades para subirse al autobús, también existe unas para pagar el billete. En el caso del bus, al propio conductor puedes comprarle un billete. Ese billete varía en función de tu destino. Las veces que yo lo he comprado estaba compuesto por dos casillas, una primera que dejan vacía y una segunda en la que te sellan una hora (que es el límite de validez del billete). Como en todos los países, existe una posibilidad de comprar varios viajes de golpe y te sale más barato. En este caso ese billete tiene un nombre concreto strippenkaard. La strippenkaard es una tarjeta de cartón fino, enorme, con 21 o 42 casillas. Cuando coges el bus tienes que poner un sello en la tarjeta. Este sello no puede ir en cualquier sitio. A partir de la última marca puesta, tienes que contar las zonas por las que te vas a mover más una. Esto es un poco lió, pero la idea es que si me voy a mover entre dos puntos de la zona 1 tengo que saltarme una casilla y sellar en la segunda (contando a partir del último sello), pero si por el contrario, voy a la zona 2 el sello irá en la tercera. Para poder poner el sello donde corresponde tienes que doblar la tarjeta, con lo cual tras dos uso, la pobre da hasta pena. Sin embargo la strippenkaard tiene una cosa muy buena y es que vale para todo el país, no como en España que un billete de autobús de Madrid sólo vale allí. (Todo este rollo os lo he contado con vista a los que hagáis turismo por holanda próximamente :))

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