lunes, 9 de marzo de 2009

Mi primera birrita holandesa ;)

¡Tranquilidad tulipanes, qué no cunda el pánico! La cerveza, como la entendemos en España, sigue sin gustarme: ¡puaff! porque tomar algo amargo, existiendo otros sabores como el dulce o el salado. Nunca comprenderé porque se sigue bebiendo algo sobre lo que todo el mundo dice: “La cerveza al principio a nadie le gusta, es acostumbrarte”. Pero, ¿por qué pasar esa etapa de caras de asco hasta que te acostumbras? Bueno, yo con este blog no quiero enemistarme con vosotros, y precisamente este post es un acercamiento por mi parte a los consumidores de cerveza :p

Os sigo contando cosa del miércoles de mi primera semana en Delft. Estamos en ese día largo que empezaba con una ducha de agua fría, un paseo largo entre canales congelaos y piques con las bicis, y un nuevo intento frustrado de compra de bici. La verdad es que lo que menos me apetecía ese día era seguir con la rutina de después de trabajar otra vez a casa a maldecir en arameo por no tener Internet, así que decidí llamar a Guus.

Guus es uno de los holandeses que conocí el año pasado cuando estuve en el curso de una semana en París de la Francia. En estos cursos íbamos gente de la UPM, de las escuelas de ingenierías de París, de KU Leuven y de TU Delft, entre otras universidades. (Esta fue la primera vez que yo oí hablar de Delft). En este curso aproveché para juntarme con gente no-española, no por antipatía a la patria, sino porque suelo tener más difícil el conocer a gente de otros países y poder hablar en inglés. El caso es que conocí a varias personas que estudiaban en Delft, y antes de venirme para aca contacté con ellos y descubrí que Guus seguía aquí.

Guus me había contado que Delft tenía muy buenas cervecerías (empezábamos bien), así que quedamos para ir a una de las más famosas: el Locus Populus (nunca sé si digo bien el nombre, pero tranquilos que cuando vengáis a verme se llegar). Este bar, como la mayoría de las cervecerías de aquí, está completamente hecho de madera, con un montón de anuncios de cerveza en muchos colores y pizarras con precios.

Estos bares llevan de serie un libro gordo, enorme, con todos los tipos de cerveza que tiene; y saber pedir aquí una cerveza es una tarea complicadísima (creo que esto lo enseñan en una asignatura de libre de la universidad :p). Como no tengas claro que marca quieres te empiezan a bombardear con una retahíla de preguntas: ¿la quieres dulce, amarga, intermedia?, ¿de alguna zona concreta?, ¿con cuántos grados?,…Yo lo tenía claro, quería una cerveza de esas que no saben a cerveza; y lo mejor de todo es que existen. Se llama kriek, y es una palabra en holandés antiguo que significa cereza (habéis visto que calidad que ya sé hasta holandés antiguo). Este tipo de cerveza es típico belga y lo consideran una cerveza de chicas (más bien digo yo que será de chicas que no le guste la cerveza). Después además hay muchas marcas que hacen kriek, y unas saben más a cerveza (puaff) y otras menos (umm).

Así que nada tulipanes cuando vengáis por aquí os llevo a tomar un kriek, aunque bueno vosotros tomaos lo que querías (pero yo me tomo un kriek)

Sed buenos,
Mila

Descubriendo Holanda:

Los milagros del sirope:

En este apartado quiero transmitiros dos ideas:

1-. En este país también hay cosas ricas.
2-. Los holandeses tienen fama de tacaños.

Y vosotros me diréis ¿qué relación hay entre lo uno y lo otro? Y yo os responderé: ¡el sirope!

Cuando estuve en la cena en casa de Maelle y Severine, una de las cosas que tenían para beber era sirope de casis (casis son arándanos), y resultó que contra todo pronóstico está rico. El proceso para tomarlo es curioso: echas en un vaso un dedo de sirope y el resto agua. Una vez que te vuelves un experto en siropes, puedes elegir si quieres dedo y medio de sirope o sólo un cuarto.

Después de la cena, la siguiente vez que fui al supermercado trate de comprármelo, pero cometí el error de comprar en vez de sirope de arándanos zumo de arándanos, el cual está amargo (y ya habéis leído antes lo poco fan que soy yo de la amargura), y por cierto no hay que rebajarlo con agua. Así que la siguiente vez no fallé y compré el correcto.

Y ahora diréis vosotros: ¡sigo sin ver la relación entre las dos ideas! Pues es muy sencillo, la botella de sirope la compré a principios de febrero y ahora, a principios de marzo sigue medio llena (y no ese que yo sea una optimista nata), es que es un producto superrentable, una inversión a largo plazo; y de precio como un producto sin concentrar. ¿Veis el negocio?

Por cierto, “milagrosamente”, la botella de zumo de arándanos sigue también en el frigorífico sin mermar. ¿Alguien la quiere?

1 comentario:

  1. Hay sirope de arandanos en Delft?? Yupiiii, ya se de que voy a traer la maleta llena cuando vaya a verte! Que alegria me das, lo descubri en Oxford y no lo habia vuelto a ver desde entonces... tambien en aquella ocasion me traje uno a casa y triunfo!
    Veo que te vas aclimatando....en cuanto vuelva al curro (y me aburra) empezare a planear una visitilla...
    Besos!!

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