lunes, 9 de marzo de 2009

Mi primer bus. Strippenkaard.

Cuando la gente se compra una bici al segundo día de estar en Holanda, un país donde hay más bicis que personas, y tú en tu sexto sigues sin ella, capta la señal del cielo, ¡coge el autobús!

Harta de pasearme con “la fresca” o de tener el corazón en un puño montando al estilo amazona, decidí obedecer a la señal: intentar ir en bus.

Cuando has vivido durante 24 años en un país, no siempre entiendes a la primera las diferencias con otros. Podemos decir que estas hecho al protocolo básico de tu país el cual no tiene porqué funcionar exactamente en otros sitios. Por ejemplo en lo que a autobuses se refiere estoy especialmente familiarizada con el protocolo madrileño. En Madrid cuando quieres coger un bus la practica habitual es sentarte en la marquesina hasta que pase, teniendo la precaución de mirar de vez en cuando por el rabillo del ojo a ver si viene porque si no le haces una señal al señor autobusero este pasa de largo (casi todos los que somos de “provincias” nos ha pasado al menos una vez estar esperando al autobús y que este pase sin parar delante de nuestras narices y dejándonos con cara de tontos. Ahora esto sólo nos pasa una vez).

Cuando pregunté en la oficina cuál era el autobús que tenía que coger para venirme, no sólo me dijeron cual era su número sino también me imprimieron una lista con el horario completo, es decir, a que hora exacta pasa cada autobús por la parada. Debí de poner cara de sorpresa, porque me dijeron “¿En España no es así?”, y yo, por no meter la pata respondí: “No, que yo sepa” (La coletilla es clave para que quedemos bien).

Podemos decir que esto fue una sorpresa grata. Luego vino la no tan grata: ¡sorpresa!, sólo hay autobuses para ir a mi oficina (la cual esta al lado de la universidad) de 7 a.m. a 10 a.m., luego se corta el servicio de autobuses hasta las 3 p.m (habiendo de 3 a 7), con lo cual si necesitas ir al centro aprovechando por ejemplo la media hora de la comida no tienes autobús. De todas formas, ¿en las horas críticas no habrá problemas? Tururú. De 7 a 8 hay dos buses, y de 8 a 9 (hora crítica por los universitarios) hay tres. De todas formas a pesar de las dificultades que veía, el jueves iba decidida a irme en bus (por explorar algo nuevo en Holanda). Como todavía no estaba familiarizada con la idea de ver a que hora pasa el bus me puse en la parada a esperar que pasase el bus (vaya frasquete, comprendí al momento el porqué de las horas exactas).

El hecho de coger el autobús me ha aportado mucho conocimiento sobre Holanda, como por ejemplo que los clichés del país no se aplican a los adolescentes (porque ya se sabe que están en una edad muy difícil). Una de las primeras cosas que te aconsejan como español recién llegado a Holanda es que no te cueles nunca jamás porque les sienta muy mal. Con lo cual para coger el autobús yo me esperaba una perfecta y ordenada cola. Tururú tururú. Aquí los estudiantes siguen la técnica de “marica el último”, con lo cual nada de orden (eso sí, sin empujar). Afortunadamente estáis ante una curtida experta en coger transporte público en situaciones críticas como para ir a la feria en Cáceres o volver del “Desafío Bacardi” o del “RockinRio”. Así que conseguí montarme y con asiento J

¿Cuál es mi evaluación entonces del bus? Umm, pues como alternativa a pasear está bien, es rápido y cómodo, pero por no tener que estar todos los días: ¿entraré o no entraré? (he ahí la cuestión) y sabiendo que el siguiente autobús no viene hasta mínimo 20 minutos más tarde… me parece que la opción bici sigue encima de la mesa.

Sed buenos, tulipanes,
Mila.

Descubriendo Holanda:

-Gallifante para los holandeses por ser majetes, y darte ayuda completa cuando se lo pides. Por lo que he oído y visto, suele ir de serie en el país.
-Pierden un gallifante por no seguir una cola para coger el bus (atrévete en Madrid a colarte cogiendo el 115)
-Recuperan un gallifante al no haber empujones para coger el bus.
-¿Respetan los horarios los holandeses? Siiiiiii, hasta un punto enfermizo. Si el autobús (y lo mismo ocurre para el tren) tiene programada una salida a las 8:03, el autobús arranca en el momento exacto en el segundero está en el doce, el minutero en 3 y la aguja horaria en el 8. Con ello os podéis imaginar la enorme cantidad de veces que me he quedado en tierra en el mes que llevo aquí. Y si por alguna causa el tren o el bus traen un retraso de 5 minutos (por poner un ejemplo) las críticas y protestas de los usuarios no se hacen esperar.
-La strippenkaard. Aparte de las particularidades para subirse al autobús, también existe unas para pagar el billete. En el caso del bus, al propio conductor puedes comprarle un billete. Ese billete varía en función de tu destino. Las veces que yo lo he comprado estaba compuesto por dos casillas, una primera que dejan vacía y una segunda en la que te sellan una hora (que es el límite de validez del billete). Como en todos los países, existe una posibilidad de comprar varios viajes de golpe y te sale más barato. En este caso ese billete tiene un nombre concreto strippenkaard. La strippenkaard es una tarjeta de cartón fino, enorme, con 21 o 42 casillas. Cuando coges el bus tienes que poner un sello en la tarjeta. Este sello no puede ir en cualquier sitio. A partir de la última marca puesta, tienes que contar las zonas por las que te vas a mover más una. Esto es un poco lió, pero la idea es que si me voy a mover entre dos puntos de la zona 1 tengo que saltarme una casilla y sellar en la segunda (contando a partir del último sello), pero si por el contrario, voy a la zona 2 el sello irá en la tercera. Para poder poner el sello donde corresponde tienes que doblar la tarjeta, con lo cual tras dos uso, la pobre da hasta pena. Sin embargo la strippenkaard tiene una cosa muy buena y es que vale para todo el país, no como en España que un billete de autobús de Madrid sólo vale allí. (Todo este rollo os lo he contado con vista a los que hagáis turismo por holanda próximamente :))

Mi primera birrita holandesa ;)

¡Tranquilidad tulipanes, qué no cunda el pánico! La cerveza, como la entendemos en España, sigue sin gustarme: ¡puaff! porque tomar algo amargo, existiendo otros sabores como el dulce o el salado. Nunca comprenderé porque se sigue bebiendo algo sobre lo que todo el mundo dice: “La cerveza al principio a nadie le gusta, es acostumbrarte”. Pero, ¿por qué pasar esa etapa de caras de asco hasta que te acostumbras? Bueno, yo con este blog no quiero enemistarme con vosotros, y precisamente este post es un acercamiento por mi parte a los consumidores de cerveza :p

Os sigo contando cosa del miércoles de mi primera semana en Delft. Estamos en ese día largo que empezaba con una ducha de agua fría, un paseo largo entre canales congelaos y piques con las bicis, y un nuevo intento frustrado de compra de bici. La verdad es que lo que menos me apetecía ese día era seguir con la rutina de después de trabajar otra vez a casa a maldecir en arameo por no tener Internet, así que decidí llamar a Guus.

Guus es uno de los holandeses que conocí el año pasado cuando estuve en el curso de una semana en París de la Francia. En estos cursos íbamos gente de la UPM, de las escuelas de ingenierías de París, de KU Leuven y de TU Delft, entre otras universidades. (Esta fue la primera vez que yo oí hablar de Delft). En este curso aproveché para juntarme con gente no-española, no por antipatía a la patria, sino porque suelo tener más difícil el conocer a gente de otros países y poder hablar en inglés. El caso es que conocí a varias personas que estudiaban en Delft, y antes de venirme para aca contacté con ellos y descubrí que Guus seguía aquí.

Guus me había contado que Delft tenía muy buenas cervecerías (empezábamos bien), así que quedamos para ir a una de las más famosas: el Locus Populus (nunca sé si digo bien el nombre, pero tranquilos que cuando vengáis a verme se llegar). Este bar, como la mayoría de las cervecerías de aquí, está completamente hecho de madera, con un montón de anuncios de cerveza en muchos colores y pizarras con precios.

Estos bares llevan de serie un libro gordo, enorme, con todos los tipos de cerveza que tiene; y saber pedir aquí una cerveza es una tarea complicadísima (creo que esto lo enseñan en una asignatura de libre de la universidad :p). Como no tengas claro que marca quieres te empiezan a bombardear con una retahíla de preguntas: ¿la quieres dulce, amarga, intermedia?, ¿de alguna zona concreta?, ¿con cuántos grados?,…Yo lo tenía claro, quería una cerveza de esas que no saben a cerveza; y lo mejor de todo es que existen. Se llama kriek, y es una palabra en holandés antiguo que significa cereza (habéis visto que calidad que ya sé hasta holandés antiguo). Este tipo de cerveza es típico belga y lo consideran una cerveza de chicas (más bien digo yo que será de chicas que no le guste la cerveza). Después además hay muchas marcas que hacen kriek, y unas saben más a cerveza (puaff) y otras menos (umm).

Así que nada tulipanes cuando vengáis por aquí os llevo a tomar un kriek, aunque bueno vosotros tomaos lo que querías (pero yo me tomo un kriek)

Sed buenos,
Mila

Descubriendo Holanda:

Los milagros del sirope:

En este apartado quiero transmitiros dos ideas:

1-. En este país también hay cosas ricas.
2-. Los holandeses tienen fama de tacaños.

Y vosotros me diréis ¿qué relación hay entre lo uno y lo otro? Y yo os responderé: ¡el sirope!

Cuando estuve en la cena en casa de Maelle y Severine, una de las cosas que tenían para beber era sirope de casis (casis son arándanos), y resultó que contra todo pronóstico está rico. El proceso para tomarlo es curioso: echas en un vaso un dedo de sirope y el resto agua. Una vez que te vuelves un experto en siropes, puedes elegir si quieres dedo y medio de sirope o sólo un cuarto.

Después de la cena, la siguiente vez que fui al supermercado trate de comprármelo, pero cometí el error de comprar en vez de sirope de arándanos zumo de arándanos, el cual está amargo (y ya habéis leído antes lo poco fan que soy yo de la amargura), y por cierto no hay que rebajarlo con agua. Así que la siguiente vez no fallé y compré el correcto.

Y ahora diréis vosotros: ¡sigo sin ver la relación entre las dos ideas! Pues es muy sencillo, la botella de sirope la compré a principios de febrero y ahora, a principios de marzo sigue medio llena (y no ese que yo sea una optimista nata), es que es un producto superrentable, una inversión a largo plazo; y de precio como un producto sin concentrar. ¿Veis el negocio?

Por cierto, “milagrosamente”, la botella de zumo de arándanos sigue también en el frigorífico sin mermar. ¿Alguien la quiere?

Mila intenta comprar una bici (capítulo 2).

Vale, vale tulipanes, ya lo he entendio, necesito una bici, y más después de lo que había pasado el miercoles por la mañana (me había perdio, había perdido a las carreras a pie contra las bicis) y yo se coger una indirecta cuando me la lanzan. Asi que el miercoles por por la tarde mi compi Barratha me acompaño a comprar una.

Umm, ¡qué nervios!, una bici. El principal problema que se me planteaba al comprar una bici era el tener que usarlaJ. Comprar en ese momento una bici era una nueva preocupación porque, por ejemplo, no tenia claro donde estaba la tienda, y por extension era una zona no-evaluada por mí (no sabía cuantas bicis habría por la zona, si estaría llena de pilotos de bicis suidadas, si habría bordillos asesinos,...). Y qué decir del dia siguiente, ir al trabajo en bici, con todos la gente que iba por mi zona en bicicleta, ¿¿y si le hacen a mi rueda el afialador (como dice Perico Delgado)??Sin embargo una parte grande de mí me recordaba el paseo de por la mañana, el perderme, el madrugar,...buff, es cierto, ¡¡necesito una bici!!

En estos pensamientos estaba yo sumida cuando por fin llegamos a la tienda, y sorpresa, sorpresa: ¡¡estaba cerrada!!

Descubriendo España:

Si tulipanes habeis leido bien, hoy voy hablar sobre España, porque tengo un testimonio manchego que me asegura haber visto en La Mancha una bici con alforjas y segundo sillín. Además me promete facilitarme una prueba grafica. No puedo hacer otra cosa más que rectificar...aunque me gustaria saber donde fue comprada esa bici: quién sabe si los yonkis holandeses (o mejor dicho, los holandeses yonkis, no me malinterpreteis, lo que quiero evitar que penseis que ataco a todos los habitantes del pais) han llegado con su negocio ilegal de robo-y-venta de bicicletas hasta un lugar de la Mancha cuyo nombre, por supuesto, no quiero revelar: p.

jueves, 26 de febrero de 2009

El tercer día de curro

¡Hola tulipanes!

Hoy os voy a hablar sobre mi tercer día de curro. Sé que mi semana se os esta haciendo eterna, pero es para que captéis mi sensaciones adecuadamente, ggg; porque a mi también se me hizo superlarga (así que ya sabéis lo que os espera, gggg. ¡Qué no, que es bromita!).

Mi tercer día de curro no empezó nada bien. Lo primero mi ducha se encabezonó con no dar agua caliente. Desde luego no es la cosa mejor del mundo salir a las siete de la mañana al pasillo de casa para darte una ducha y que encima que solo salga agua fría. Pero no estaba dispuesta a rendirme, yo soy pulcra incluso con circunstancias adversas (en la isla de los famosos yo ganaría el premio a la más limpita). Así que me reaté la toalla, volví a cruzar el descansillo de las escaleras (rezando para no conocer en ese preciso instante al vecino), me fui a la cocina donde sí salía agua caliente, calenté dos cacerolas de agua (la vieja escuela siempre funciona), vuelta a cruzar el pasillo (pidiendo clemencia a Murphy) y a lavarme al estilo gato. Hasta los más limpios del lugar se hubiesen sucumbido a no lavarse, pero yo no sin mi ducha. Ahora desde entonces todos los días me llevo una cacerola de agua caliente a la ducha por si acaso, que no quiero desgastar mi suerte.

Tras el ajetreo matutino me dispuse a ir a curro, pero las cosas no iban a ser tan sencillas. Primero decir que ese día ya sé que significa “viento que corta”, y no es ninguna metáfora. Os recuerdo también que ese día volvía a tocar ir paseando a la oficina, y además me había marcado un nuevo objetivo ¡demostrarle a los de google-maps que entre mi casa y mi oficina no se tardan 45 minutos! Los más perspicaces que estéis en casa pensareis: ¡Caracoles, a Mila se le ha ido la chaveta! Eso mismo se planteó el primer día de curro y falló (PD: Uso “Caracoles” como homenaje a todas las series que hemos visto de niños dobladas por hispanos, ya sabéis: caracoles, caray Bubu,…). De todas formas esta vez tenía un plan secreto, “seguro” que los del google-maps no se les había ocurrido usar en sus cálculos el camino que cogimos el día anterior con las bicis y que va desde la plaza principal de Delft a la universidad. “Seguro que esa ruta no se le había ocurrido a nadie”. Lo más lógico sería pensar que se tardaba menos por el hecho de haber ido en bicicleta, pero en mi aversión hacia estas estaba dispuesta a demostrar que realmente una persona en bici en un camino llano no va más rápido que otra a pie y sin correr.

Para ir por esta ruta tenía que meterme por el centro de Delft, pero en vez de seguir por la calle que tomé el día anterior para ir a la plaza, decidí innovar (lo típico que le apetece hacer a cualquiera a las 8 de la mañana).

El problema básico que plantea una cuidad como Delft al españolito medio es que todas sus calles nos parecen las mismas. Canal + puente + casas de ladrillo bajitas son los elementos que compone cualquier calle de aquí. Puede que las casas entre sí no sean muy parecidas, pero nosotros no somos incapaces de distinguirlas. Quizá porque para nosotros dos edificios son distintos sólo si uno es amarillo y otro es azul (aquí estamos en la gama color ladrillo) o si tienen diferente número de plantas (aquí todas las casas son de tres plantas, ni más ni menos). Vistos los problemas a la hora de distinguir edificios, no me pidáis que diferencie los puentes, ni mucho menos los canales. Además para darle más emoción a la cosa los canales estaban helados y los patos andaban patinando sobre la superficie. Así como os estáis oliendo desde hace un rato, me perdí. Y me perdí pero en condiciones, de esto que cuando preguntas a la gente como llegar a un sitio, hasta resoplan y todo, de lo lejos que esta. Resulta que había andado de más, y me había saltado un giro, con lo que vuelve para atrás, pregunta,…Conclusión, llegaba tarde.

A mi mucha gente me define como pachorrona absoluta, pero os equivocáis, soy pachorrona relativa. Tengo el plasplas suficiente como para ducharme tranquilamente (cuando el calentador lo permite) y dedicarme a innovar la ruta de ir al trabajo. Sin embargo, cuando estoy a falta de 5 minutos de la hora a la que todo el mundo entra en la oficina y me encuentro a unos 25 minutos andando según google, en ese preciso instante me agobio y mucho.

En ese momento de estrés extremo (ojo al juego de palabras), no me encontraba en el mapa, topé con una de esas holandesas que no hablan inglés, no pasaba un alma por la calle. Cuando por fin descubrí que camino seguir, todas las bicicletas del mundo (y alguna más) me adelantaron con todo el recochineo del mundo (las oía acerarse, chirriando y con esos timbres que me sacan de quicio, me pasaban, y se iban alejando y haciéndose pequeñitas, recordándome que necesitaba una bici ya, ya, ya).

Al final termine llegando a la oficina no tan tarde (porque aquí tenemos un margen de media hora para entrar; y realmente iba tarde con respecto a la hora que quería entrar) y además me dediqué a hacer hincapié en el hecho de “pobrecita yo que me he perdido”. De todas formas mi estrategia no era del todo la correcta, porque esa mañana descubrí que lo importante que hay que resaltar no es en el hecho de “soy nueva y me pierdo, sniff”, sino en “vengo andando”.

Ya conocéis mi manía de contarlo todo (y si no, mirad todo lo que lleváis leído) y lo mal que llevo el estar en silencio con otras personas, siempre me cargo con la responsabilidad de hablar y poner fin a los momentos “grillo”. Aquí como estoy en Holanda y no juego en casa, me he rebajado esa carga, pero de vez en cuando mi Pepito Grillo se lanza a salvar a todo aquel que lo esté pasando mal por un silencio. Ese mismo día, a la hora del café hubo unos cuantos, así que por hablar de algo les conté mis penas con la ducha. ¿Os podeis creer cual era el comentario mayoritario? “Pues mira que es raro que funcione el calentador de la cocina y no el del baño”. Ummm, “a ver majete (mi ceja estaba alcanzando unas cotas insospechadas), tu te crees que no he intendado/esperado a que saliese agua caliente teniendo en cuenta que la alternativa era reatarme en la toalla, salir al descansillo, ir a la cocina, calentar agua, volver al descansillo y de ahí a la ducha”. Sin embargo, como soy nueva y aun no sé bordear en inglés mi respuesta fue “Quien sabe”, más una sonrisa. ¡Ay, quién me ha visto y quién me ve!

Mientras yo cojo soltura con el inglés, vosotros sed buenos.
Mila.

Descubriendo Holanda:

-Sabéis que los holandeses en sus casas no ponen persianas, ni aunque vivan en un bajo. Nada, ni un triste estor ni nada. Ellos se empeñan en participar en un Gran Hermano nacional sin premio ni sin Mercedes Milá. ¿Y quienes los pasan peor? ¿Ellos? No, que va. Nosotros, tanto los españoles como franceses (como podéis comprobar esta sección se está abriendo al mundo), que miramos y luego nos sentimos culpables, como cotillas. Pero es que es una fuerza superior, que me hace girar la cabeza y mirar dentro aunque no quiera. Tranquilos, terminaré superando ese vicio, pero mientras tanto podré escribir un post sobre decoración de interiores en Holanda (ggg).

lunes, 16 de febrero de 2009

No hablar el idioma :(

¡Hola tulipanes!

El post de hoy lo voy a centrar en una de las cosas que peor llevo de estar en Holanda. ¡No hablar el idioma!

Ya en mi segundo día y con el fotomatón escribiéndome mensajitos que yo no comprendía, comencé a tomar conciencia de la situación. Sin embargo, al poder solucionar el problema de las fotos, y al rellenar la ficha del descuento para el tren con la ayuda de Clarisse y de la señora de la ventanilla (a la que tenía que entregarle el papel) me hizo pensar que el tema idioma va a ser un mal menor.

Desde luego hay que reconocer que en España sin hablar español, estas bastante perdido (lo único que creo que salva a los extranjeros en España es nuestra capacidad de mímica y digamos nuestra buena voluntad (en grado intermedio). Creo que sois capaces de imaginaros a un español medio gesticulando como un loco, articulando y hablando todo lo alto que le es posible para explicarle a un pobre guiri como llegar a algún lado).

Una vez reconocido esto, tengo que decir que en mis dos semanas de estancia aquí me he encontrado ya con un par de holandeses que no hablan inglés (que los hay, aunque algo te entienden y tú a ellos les medio comprendes lo que te quieren contar). Aunque claro son menos abundantes que españoles que no hablan inglés.

Así que, ¿cuáles han sido mis principales problemas lingüísticos?:

-Por ejemplo, a día de hoy sin saber donde tirar la basura. Tranquilidad, que no vivo en una casa como si tuviese el síndrome de Diógenes. Pero me he dedicado a separar la basura, como suelo hacer en España, y cuando he llegado a los contenedores no he sabido donde tengo que tirar cada cosa. Lo único que tengo claro es cual es el contendor del vidrio (y porque pone glass-noséque). Pero entre los otros, ¡ni idea!, ya que en vez de tener un dibujito que te lo explique, viene una parrafada. Cuando fui el otro día a bajar la basura, como no pasaba nadie por la calle tuve que optar por la infalible técnica de “pitopitogorgorito”.

-El otro día un holandés preguntó por la calle como llegar a la estación (cosa que por cierto sé), y yo hasta pasado un rato no fui consciente que se estaban dirigiendo a mí. Esto más bien, no era un problema lingüístico para mí, sino para él que quería llegar a la estación.

-En mi tercer día de estancia en Holanda, tras el fracaso de las cabinas, y tras ir a un supermercado con un cartel de horario engañoso en la puerta (ponía que estaba abierto hasta las 9, y los números son de las cosas que son comunes en Holanda y en España. Pero en realidad a las 9 estaba cerradísimo), encontré una especie de multitienda (regentada por unos hindúes o así, ya os he contado que los chinos todavía no ha colonizado Delft). En esta multitienda tenían un cartel de propaganda con tarifas para llamar al extranjero y pensé “¡por fin!”. El problema era que el hombre de la tienda no hablaba apenas inglés. Un muchachito se ofreció de intermediario y al final conseguí comprar la supuesta tarjeta por 6 euros. Para utilizar la tarjeta tenía que seguir unos pasos que un contestador me dictaba, por supuesto en holandés y teclear unos números de la tarjeta. Le volví a pedir ayuda al muchacho, pero por lo visto el tema tarjetas no es exactamente lo suyo. Y me quedé sin 6 euros. (No penséis mal, yo tengo la tarjeta con los números de la recarga, así que no creo que se recargase el teléfono a mi costa. Pero cuando no conoces un idioma estas a expensas del que tienes al lado para que te ayude, sea un poco inútil o no)

-Tras la aventura de la tarjeta fui capaz de descubrir por fin cuanto saldo me quedaba en el móvil, y el hallazgo se dio porque se me acabó el dinero (lógico la tarjeta venía con 5 euros en llamadas, había llamado a España, y no había recargado porque no sabía ni dónde ni cómo hacerlo). Entonces la voz de una señorita muy amable me dijo algo de X cents (deduje que se trataba de la versión holandesas de “su saldo actual no le permite realizar una llamada de más de un minuto al destino solicitado y de llamar a España mejor ni hablamos”).

-El quinto día descubrí no podía recargarme yo solita el móvil, porque en vez de ir a una tienda y decir cárguenme 10 euros a este número, te dan un código y antes de introducirlo tienes que escuchar el típico menú (¡en holandés!) de: “Pulse 1 si quiere recargar a través de código, pulse 2 si quiere realizar la recarga con el método….” (Vamos una idea parecida a la tarjeta de la multitienda). Así que en el propio supermercado que compré el código, les pedí que me hiciesen la recarga (y me quedé más o menos con la copla de cómo hacerlo).

-El sexto día descubrí que T-Mobile no tiene la opción de mandarte un mensaje con el saldo, sino que te lo dice de viva voz y en holandés. Así que tenía que pedir a mis compañeros que me mirasen el saldo. Cuando en casa intenté solucionar este asunto por mi cuenta así como quitar el buzón de voz llamando al Klantenservice (servicio de información al cliente) entendí que los menús de “Pulse 1…pulse 2….” se habían convertido en mis peores enemigos. Pulse 1 en todas las ocasiones que pude, hasta que alguien me atendió (me informó que esa no era la opción correcta, “¡¡vaya, con lo fidedigno que suele ser pulsar 1 hasta que alguien te responda!!”; y que para lo que yo quería mejor que llamase al día siguiente).

-Otra cosa que averigüé ese mismo día, es que tampoco era capaz de escuchar los mensajes del buzón de voz, porque para ello me pedían noséque de una contraseña.

-El séptimo día (viernes) ante la proximidad del domingo (y de todas las tiendas cerradas), traté de volver a recargar en el super de la otra vez, pero esta vez no les funcionaba la máquina. Busqué otro supermercado, y volví a pedir que me hiciesen la recarga (quería comprobar que siempre eran los mismo pasos, y no tenía ganas de andar perdiendo recargas de nuevo). Como los pasos parecían los mimos, los apunté en un papel (ya iba ganando independencia, al menos las recargas podría hacerlas yo solita).

-Ese mismo día pasé por la tienda donde compré el móvil para que me informasen de la tarifa que tenía y para preguntar si había la opción de que me llegase un mensaje con el saldo (yo seguía erre que erre). Me ayudaron a cambiarme de tarifa (porque se hace desde internet en una página en holandés, sin opción a inglés; y de hecho hoy he ayudado yo a una amiga a que se cambie ella de tarifa. ¡Voy progresando! J), y me dieron un número donde podría consultar el saldo en inglés. (Segundo punto de independencia).

-En mi decimocuarto día en Holanda (sólo puedo solucionar las cosas cuando las tiendas abren hasta más tarde, vamos de semana en semana), he ido a otra tienda (esta vez solo de T-Mobile, para no darle tanto la coña a los mismos). Y me han quitado el buzón de voz y me ha configurado el móvil para recibir los mensajes de T-Mobile en inglés. ¡¡Yuju!!

Como podéis ver voy progresando poco a poco. Os he contado todo el calvario del móvil porque es que me más me ha dado la tabarra (y también el que se ha ido solucionando), pero por ejemplo otra historia que tengo que arreglar ahora es poder hablar con un proveedor de internet :s (porque cada vez que llamo no se que me cuentan).

Os mantendré informados, tulipanes. Mientras tanto, sed buenos.

Descubriendo Holanda:

- A lo mejor tras leer este post (que reconozco que me ha quedado especialmente pesado) habéis pensado, porque Mila no ha preguntado en la oficina para qué es el contenedor verde, para qué el amarillo,… Pues listos, que sepáis que lo he hecho :p. Lo que ocurre es que los amigos holandeses no tienen un código de colores para las papeleras. Depende del ayuntamiento, incluso del barrio, así que acecharé al vecino detrás de unos matorrales a ver donde pone cada bolsa.

- Por cierto, los holandeses no son tan ecologistas como parecen (tanta bici y luego…). ¡Cuanto tienen que aprender en mi “ofi” del B105! El otro día lleve unas “elaboradas” judías blancas de bote para comer, y claro intenté reciclar el bote de cristal. La respuesta fue “pues no tenemos”, y tiraron mi frasco a la basura. A mi me entraron los siete males, y desde entonces me los traigo a casa, que ya los reciclaré yo. ¡Que para algo es el único contenedor que tengo claro!

-Pequeños saltamontes no sé si vosotros os acordáis de cuando La Casera venía en botella de cristal, y en el super te daban 20 pesetas (de las de antes ;)) por devolver los cascos. Bueno pues aquí en algunos supermercados esa técnica se sigue funcionando. Aquí en algunos supermercados, por cada botella de Fanta te dan un vale de 20 céntimos de descuento. De acueeeeeeerdo, en este tema les doy un minipunto de reclaje.

-Os preguntaréis a estas alturas qué se decir en holandés. Pues mi nivel actual es similar al de Mariaje hablando en cordobés ;) (ella sabe decir “doo” y “tree”; pues yo también me sé dos palabras “ja” /ya/ sí y “nee” /nei/ no). Después reconozco alguna más, pero o la reconozco escrita (gracias a los subtítulos de la tele) y luego no sé como se dice o “sé decirla” pero no sé escribirla. En mi lista de escritas están spoor (andén; es que cojo muchos trenes), melk (leche, sin comentarios, como para no saberla), kaas (queso), dank je (gracias),… Oídas reconozco: buenos días, hasta mañana, hasta el lunes, adiós (veis cuando presto atención). Y finalmente hay una sección que no se leer, tampoco se muy bien escribirlas pero que si las veo sé que quieren decir. Poco a poco Paco Peco Poco Pico.

Necesito vuestra ayuda

¡Hola tulipanes!

Como podéis leer en el título del post, necesito vuestra ayuda. En el último post, me había quedado contándoos que el martes por la tarde tuve mi primera cena con mis compis de curro. Nos juntamos en casa de dos de las francesas, y nos prepararon comida típica de su país.

Empezamos con un aperitivo muy francés de pan tostado y queso fundido, seguido luego una ensalada, una chuleta de cerdo con mostaza de Dijon (umm, qué rica la mostaza), y acompañada con ¡ratatouille! ¡Cómo la peli de Disney! Eh, eh, eh, tranquilos, que ratatouille no es el nombre del ratoncito protagonista de la película. Es el nombre de un guiso francés, que en resumen (porque no tengo muy claro que es lo que llevaba) me recuerda mucho al pisto manchego. Todas estas cosas para la cena, pero teniendo en cuenta que había comido a las ¡¡12:30!!, tienes hueco más que de sobra para comer todo esto y lo que caiga. (Por cierto, no se si ratatouille esta bien escrito, pero como sigo sin internet no he podido comprobarlo L)

Durante la cena Clarisse también comentó que ella quería hacer otra cena de comida francesa (esta cena la tenemos el jueves que viene y vamos a tomar un raclatte, así que ya os contaré qué tal.). Allí todo el mundo estaba animado a organizar cenas, y yo no iba a ser menos (bien me podía haber callado, gg). Así que nada, ahora tengo que hacer una cena española, y aquí es donde necesito vuestra ayuda. ¿Qué hago?

Todavía no tengo fijada fecha, pero espero que sea relativamente en breve porque tenía pensado reservar un poco del jamón y el queso que me han mandado mis padres con el resto de mis cosas pero no se si voy a ser capaz de contenerme.

Mis principales problemas a la hora de preparar esa cena son: qué pongo para comer qué sepa hacer y que los productos para hacerlos pueda encontrarlo en Holanda. Así que para coger ideas me pasé el otro día, como quien no quiere la cosa, por delante de un supuesto restaurante hispano-italiano que hay en el centro de Delft. Mi objetivo era estudiarme bien el menú, con el fin de copiar todo lo posible (si ellos eran capaces de encontrar los productos básicos, yo también podría). La lectura del menú fue de lo más divertido, porque los pobres de español andan un poco pegados. Creo que de toda la lista de productos solo pusieron bien dos nombres. De todos, el que más gracia me hizo fue “los pinchos murenos”. La verdad es que es una pena no hablar italiano para ver qué tal se les dio con su menú, porque lo que fue con el nuestro…

Después de ver el restaurante, y estudiarme concienzudamente los supermercados barajo las siguientes opciones:

- Plato de jamón
- Plato de queso
- Pisto frío de tomate, atún y queso feta (puede dar el pego por queso fresco). Con un poco de orégano y aceite de oliva, pasa por típico español.
- Tortilla española (este va a ser un punto álgido de la cena. A ver como le doy la vuelta a la tortilla).
- Por supuesto, pinchos “murenos”.
- He visto que en el super hay gambas, con lo cual a lo mejor unas gambas al ajillo (pensad que será una cena sobre las 7:00, da tiempo de sobra a digerirlo). También he visto camarones, otra opción es tortilla de camarones, pero esto sería la primera vez que lo hago, un riesgo.
- Y si hubiese pulpo, un poco a la gallega (que es fácil de hacer).
- Para beber, claramente me decanto por la sangría que todo el mundo considera producto super español.

Bueno, ¿cómo lo veis? Acepto propuestas y sugerencias, basadas en tres claves: comidas fáciles de hacer, españolas o que puedan pasar por españolas y con ingredientes fáciles de conseguir. Sé que el blog no os deja a todos dejar comentarios (a ver si lo miro en casa y veo que solución hay; pero creo que en principio si usáis una cuenta de gmail funcionaría).

Gracias tulipanes, pensad concienzudamente y ya me contáis. Y mientras tanto, sed buenos.
Mila.

Descubriendo Holanda:
Ya que hoy ha sido un post culinario, voy a daros unas nociones sobre cosas que comen los holandeses.
- ¿Qué comen los holandeses en mi curro? Aquí todo el mundo a la hora de comer se trae sándwiches de casa, o en su defecto se los hacen en la propia oficina. Gracias a que como os digo hay algunos que se los hacen allí, he podido estudiar (pensando en contároslo) que ingredientes les ponen.
- ¿Cómo son los sándwiches de los holandes? Lo básico es utilizar fiambre (telequillos, aquí todavía no han descubierto la “aceitunada”, yo creo que es otro negocio por explotar. Podríamos vender la mortadela con aceitunas como fiambre de lujo), queso y mantequilla. Esto entra dentro de lo normal, exceptuando por el hecho de que el bocata lo toman tooooooodos los días para comer.
- El pan ya no es tan parecido al nuestro. Tiene un montón de tipos de panes (son unos viciosos del pan y de las bicis), y lo tienen con cereales, sin cereales, con semillas, blanco, negro,… Eso si, si llegas tarde al supermercado, próximo a la hora del cierre, todas las estanterías de pan de molde están vacías. (Por cierto, aquí hasta lo que podemos llamar en un alarde de elocuencia, el pan-pan (osea el que no es de molde) también viene cortado en rodajas).
- Después a parte de los bocatas tradicionales tienen los bocatas innovadores. Por ejemplo también comen sándwiches de mantequilla de cacahuete o les he visto preparar bocatas consistentes en mantequilla y virutas de chocolate (estas que les pones a las tartas) para comer.
- ¿Y con que bañan todos estos sándwiches? ¡Con leche! Comen y cenan con leche. Jamás en la vida había conocido a gente que consumiese más leche que yo, pero aquí todo este pueblo me gana. Tengo que quitarme el sombrero ante ellos. Además tiene millones de tipos de leche: desnatada, entera y semi; leche de sabores (fresa, limón, frambuesa,…) que viene a ser como los yogures líquidos pero en un montón de sabores distintos, leche más azucarada (que debe ser parecido a la leche condensada pero en cartón de litro), leche con chocolate (el cacaolac). A lo mejor podeis pensar “todo lo que esta diciendo Mila lo tenemos en España”. Y entonces yo os responderé “Id al super y vedlo con vuestros propios ojos”.
- El otro día me comentaron que el motivo por el que son el país con la altura media más alta (1,88 en chicos) es por toda la leche que toman. Ese día me sentí profundamente triste, y pensé que todos mis esfuerzos y los litros y litros de leche española que había tomado, habían sido en balde.
- Pero no siempre comen sándwiches, también toman las famosas sopas de sobre marca Cup (tengo que comprobar si lo he escrito bien). Las he visto por todos lados, y en mi “ofi” no iban a ser menos. Viene en cajas agrupadas por sabores y a su vez cada caja contiene sobres equivalentes a una ración. Las hay de tomate, tomate con picatostes, champiñones, zanahorias,… pero por lo visto la más tradicional es la de guisantes. Esta última tiene que ser muy densa y está bien preparada cuando pones la cuchara en la crema y esta se queda de pie.
- Por todos estos motivos, absolutamente todos los días, evalúan el contenido de nuestros tupper wares (de las francesas y míos) y se encogen de hombros, se miran entre ellos y me dicen, por ejemplo, “Anda ayer cocinaste” cuando traigo una ensalada. Como bien parafrasea Little Eu a Obélix, estos holandeses están locos.

Mi primera nevada en Delft

¡Hola tulipanes!

Como os adelanté en el último post en mi segundo día de curro (cuarto de estancia en Delft) viví mi primera nevada. Para los norteños que leáis el blog este tema os puede parecer irrelevante, pero para los que somos “de Madrid pa´ bajo”, la nieve nos parece todo un evento.

Ya en mi primer día de trabajo hubo un primer conato de nieve. Yo estaba reunida con mi jefe, que me estaba contando a qué me iba a dedicar, y de repente, miré a la ventana y estaban cayendo unos copos. Me tuve que contener para no saltar con un “¡¡Ala, nieva!!”, porque no hubiese sido nada apropiado. Imaginaos en ese momento en el que te están contando cosas serias, tu en el papel de “han hecho muy bien en contratarme”, y que de pronto saltar con que está nevando (en un sitio donde están hartos de ver la nieve). Sí, hubiese sido demasiado “Hola, soy una cría y no te estoy haciendo ningún caso. PD: Deberías haber cogido al otro”.

De todas formas, para ratificar mi decisión de callarme el comentario, ese primer día la nevada no cuajó. Sin embargo, al día siguiente, sí que nevó en condiciones, de modo que para la hora de irnos a casa, el suelo estaba completamente blanco. J

Antes de continuar con la historia, voy a abrir una breve sección, que se va a llamar “Desmitificando la nieve”, especialmente decida a los “de Madrid pa´ bajo”:

- La nieve no es blandita.
- Cuando pisas la nieve suena como si pisases cristales.
- Cuando te nieva, los copos de nieve no son como plumas bonitas que se quedan “graciosamente” enredadas en el pelo, sino que te lo moja, como ¡la odiosa lluvia! Nota mental: lo que se te enreda graciosamente en el pelo es el polen de los árboles en Madrid (el cuál da alergia).
- La nieve no es siempre blanquita y bonita. Con la tierra hace un barro feo y resbaladizo.

Fin de la sección.

Sin embargo, esta vez voy a dejar a un lado el papel de cascarrabias, y voy a decir que a pesar de todo me sigue gustando la nieve. (A ver que opino en unos meses).

Nos habíamos quedado en que a la salida del trabajo estaba todo cubierto de nieve. El plan que teníamos al salir era ir a casa de Maelle y Severine a cenar. Maelle, que me había llevado por la mañana a trabajar en la parte de atrás de su bici, esta vez se había ido antes para ir preparando la comida, por lo que Clarisse se ofreció a acercarme a casa de estas en su bici (por su puesto montada al estilo amazona).

Lo que por mañana había sido “tan” fácil, con la “nieve bonita” resultaba un pelín más complicado. La bici se iba más para los lados, resbalaba,… (siento haceros sufrir con los paseos en bicicleta pero ya os adelanto que va a haber más batallitas). Total, viendo que avanzábamos menos en la bici que a pie, nos bajamos de la bici y a empujarla. (Volviendo al tema de haceros sufrir, lo sí que puedo adelantaros que hasta la fecha no he vuelto a montar en bici a lo amazona). En vista del poco éxito de este sistema cuando las condiciones, acordamos durante la cena que al día siguiente yo volvería al método inicial (caminar). La verdad es que personalmente lo prefería. Yo veía que la compra de mi propia bicicleta se iba a prolongar, y no me gustaba la idea de ser siempre la que era llevada sin esfuerzo (y también estaba claro que no iba a ser quien “condujese”, pues no me veía con la pericia necesaria para como llevar una bici con un solo ocupante, mucho menos con dos).

Espero al menos con este post tranquilizaros, sobre todo a Nuch y a María, y garantizaros dos semanas sin sobresaltos amazónicos.

Ya sabéis, hasta el próximo post, sed buenos.
Mila.

Descubriendo Holanda:
- Fue durante esa cena cuando descubrí que llamaban estilo amazona a montar en bici como lo hice durante este día. Cuando me lo dijeron trate de razonar con ellos que ese nombre tenía ningún sentido. Creía recordar que las amazonas eran mujeres fuertes, que incluso se cortaban un pecho para que no les molestase a la hora de disparar flechas. La verdad es que no veo la relación entre estas mujeres e ir sentada de forma delicada en la parte de atrás de una bici, al estilo Audrey en Vacaciones en Roma (esto ha sido un momento cultureta. Ya me lo agradeceréis alguna vez si os sale alguna pregunta relacionada con esto en el trivial).
- Después de este día, he descubierto la enorme cantidad de gente que viaja de esta manera en Holanda. Hoy sin ir más lejos he visto al chico con más mérito del mundo. Estaba lloviendo, iban montando en bici, llevaba a una chica en el “ss”, llevaba una mochila a la espalda y en una de las manos una caja grande. Chapeau! Este chico y yo debemos de provenir de animales distintos.