Vale que soy mala ciclista. Lo admito. Pero el lunes pensaba en todos los días en mi paseo de 50 minutos ida y otros 50 minutos vuelta, me entraba un agotamiento superior al de escuchar una palabra que contenga las letras de reflex. Así que cuando en mi primer día de curro me propusieron ir a comprar una bici, decidí no rajarme. Y eso que tenía que ir hasta la tienda montada en parte de atrás de una bici, y volver pedaleando, estrenando la mía nueva.:s.
Se suponía que iríamos a por la bici después de comer, pero cuando terminamos, a la una, estaba cayendo un buen chaparrón (la cosas se ponía cada vez mejor). Mientras decidíamos si íbamos o no, Barrath, uno de mis nuevos compis se ofreció a llevarnos (por lo menos no nos mojábamos a la ida, y con un poco de suerte, a la vuelta nos podía meter la bici en el maletero).
Barrath, que ha resultado ser un experto en bicis, nos llevó a una tienda de segunda mano (la mejor opción en Holanda para comprar una bici, porque la de primeras son muy caras, y son más propensas a que te las roben). En la tienda había bastantes opciones, pero yo tenía muy claro que quería: quería una bici que sentada me llegasen los pies al suelo. Y esto, que parece algo muy simple, es bastante chungo de conseguir en Holanda (ese país está el primero del mundo en altura de sus habitantes).
El dueño de la tienda se empeño en que probase una bici (¡con la que no me llegaban los pies al suelo!), pero por que se callase estaba dispuesta a probar. En este momento el chaparrón inicial se había convertido en granizo suave (es estaban alienado los astros). Decidida a usar una de las técnicas de mi padre, me coloqué en el bordillo y así me pude subir (genial, cada vez que me quiera subir a la bici tendré que buscar un bordillo). Sin embargo no había dado ni una pedalada, y mi poco convencimiento interno se exteriorizó (aquella bici, con sus ruedecillas tan superestrechas,…). La bici se tambaleo, yo intenté poner los pies en el suelo (pero claro, ¡¡no llegaba!!), total que me apoyé decididamente en el coche que estaba aparcado (si no hubiese estado ahí, me iba al suelo). Ummm, esto cada vez me convencía menos. Pero tenía que volver a intentarlo, “venga Mila, piensa en los 100 minutos ida/vuelta de paseo”. Volví a intentarlo y se repitió la misma operación (volviéndome a agarrar al coche, por supuesto. Cuando se trata de caerme, surge mi instinto superior de supervivencia) De todas formas yo ya tenía una cosa clara, ¡esa bici no! Total, 100 minutillos andando, que es eso para mí, que a mi me gusta hacer senderismo, con lo segura que va una con los pies en el suelo,… En esto pasó lo peor que podía pasar, el dueño, viendo que su negocio peligraba, salió a ilustrarme en inglés como tenía que subirme a la bici. Pretendía de mí una cosa superartística, que según el era superfácil, solo consistía en sentarme tras varias pedaladas. Recordemos el panorama, granizando un poco, yo la experta ciclista, con una abrigo largo, intentando montar de pie en una bici (cosa que solo he hecho en spinning y porque la bici era estática), recibiendo explicaciones de un holandés hablándome en inglés. Tenía menos fe que él en que el experimento saliese bien, de hecho no quería, ya tenía claro que no quería esa bici. Por dios, que estamos en Holanda, ¿no iba a haber otra bici que me cuadrase? Pues en su tienda está claro que no. La otra chica que iba a por la bici, se volvió feliz y contenta en su bici. Y yo al fin y al cabo también, tranquilamente en el coche montada, sabiendo que seguía necesitando una bici como el comer, pero no esa bici con la que tan poco feeling había habido.
Así que por el momento, Mila sigue practicando trekking, que después de todo es un deporte tan muy digno como el ciclismo o más.
Ya os contaré si algún día consigo una bici, pero mientras tanto, tulipanes, sed buenos.
Mila.
Descubriendo Holanda:
- ¿Sabéis que las bicicletas típicas holandesas no tiene el freno en los manillares? No, con estas bicicletas se frena pedaleando hacia atrás. ¡Cómo para tener que dar un frenazo de emergencia! Se me ha olvidado contaros que por supuesto mi bici tiene que tener dos requisitos básicos: uno que llegue al suelo, dos que tenga los frenos en los manillares.
- El mercado negro de bicis. Como os he dicho, en Holanda te sale mejor comprar una bici de segunda mano que una de primera, porque las bicis nuevas, vuelan. Yo creo realmente que el hombre tiene un instinto natural para el trapicheo. Y teniendo en cuenta que no pueden trapichear con drogas o prostitución, ¿qué les queda? Pues las bicis.¿Sabíais que Surinam era una antigua colonia holandesa? Yo no lo sabía, y menos aún que allí se hablaba holandés. A mi me lo ha contado Barath que es de allí. Resulta que hace algo más de 20 años (o eso le entendido) Surinam pertenecía a Holanda y decidió independizarse. Pero antes de eso, se ofreció a la gente que residía allí la posibilidad de elegir en que país quedarse. Y mucha gente, como Barath, decidieron venir a Holanda
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mila...inclinas la bici pasas la pierna, pones el pie en el pedal y empiezas a pedalear...es my facil...jajaja
ResponderEliminar¿Frenar pedaleando hacia atrás? Eso es como meter la reversa en los aviones!(Ahí suelto el comentario friki del momento :P) Si es que estos holandeses están a la vanguardia de la tecnología! ;-)
ResponderEliminarUn besote!!